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Renuncio... Por favor, quédate. ¿Ahora qué?

Renuncio... Por favor, quédate. ¿Ahora qué?

Digamos que has estado con una empresa por un tiempo. Un par de años. Quizá más. Hubo buenos tiempos. Pero últimamente, algo se siente mal. Estás aburrido, desconectado, y parece que no puedes motivarte a amar el trabajo y la empresa de la manera que solías hacerlo.

Comienzas a buscar un nuevo trabajo. Empiezas por leer sobre las formas más inteligentes para encontrar mejores oportunidades y descargas algunas herramientas gratis en la búsqueda de empleo.

Con el tiempo, te encuentras con una oportunidad. La nueva oportunidad no es perfecta (nunca lo es), pero la misión de la empresa y el puesto son exitantes, a demás estas buscando un cambio. Una oportunidad para desarrollar un nuevo conjunto de habilidades. La posibilidad de ampliar tu red y colaborar con diferentes personas. Recibes la oferta. La paga es buena. Más de lo que estás ganando. Los beneficios son más o menos iguales. El trabajo es interesante y vanguardista. Decides tomar el trabajo. Has llegado a la conclusión de que es hora de seguir adelante.

Renuncio.

Te diriges al trabajo y programas una reunión con tu jefe. Debes tener la atención hacia tu jefe de renunciar en persona. Explicas tu deseo de probar algo nuevo y que esta oportunidad es demasiado buena para dejarla pasar. Tu jefe toma bien la noticia. Es una persona tranquila. Y entonces, te dice...

Por favor, quédate.

Te explica que hay nuevos proyectos próximos de los que podrías ser parte de. Te pregunta lo que estarás haciendo en tu nuevo puesto y dice que piensa que puede obtener la aprobación para mejorar la oferta. Cierra con, "Si hubiera sabido que no estabas satisfecho, hubiera tratado de mejorar las condiciones laborales. No deberías haber llegado a esto. ¿Por qué no me dijiste cómo te sentías?" El juega la carta de la culpa.

¿Y ahora qué?

Le dices que necesitas tiempo para pensar y tomar una decisión. De repente, estás confundido. Reflexionas sobre la oferta. Conoces el negocio y a los jugadores. Finalmente conseguirías el reconocimiento que sientes que mereces. Y, no tendrías que empezar todo de nuevo, ni hacer nuevas relaciones profesionales o establecer tu credibilidad entre tus compañeros. Además, estarías recibiendo algunos nuevos proyectos y también más dinero.

La decisión es difícil.

En realidad, no lo es.

He visto esta situación más veces de las que puedo contar. Esto es lo que sé: No debes quedarte. Tienes que irte. He aquí por qué...

  1. Tu empresa ya no confía en ti. Incluso con dos semanas de antelación, se habría visto afectada negativamente por tu salida porque toda tu experiencia y conocimiento estaba caminando por la puerta inesperadamente. Ellos nunca, nunca se dejarán ver expuestos nuevamente. Piénsalo de esta manera: eres un proveedor del cual estaban comprando los servicios de forma exclusiva. De repente, cerraste la tienda y estabas dispuesto a dejarlos sin negocio. Incluso si te quedas y obtienes un nuevo proyecto, no te tratarán igual. Ellos se asegurarán de que si decides dejarlos inesperadamente de nuevo, no tendrán que ofrecerte nada para que te quedes. Tú ya no eres digno de confianza. Lo que nos lleva a...
  2. Tu empresa está molesta por hacerlos suplicar. Una vez que te comprometes a quedarte, ellos sabrán que acabas de quemar un puente con otro empleador. Tu personalidad es cuestionable. Mostraste tus verdaderos colores. En sus mentes, el dinero es tu verdadera motivación. Por lo tanto, van a conseguir el valor de cada centavo (y más!) del incremento que les obligaste a darte. Ellos estarán vigilando tu desempeño como un halcón. Incluso podrían empezar a buscar a alguien que pueda hacer tu trabajo más barato que tú.
  3. Tu renovado entusiasmo se desvanecerá rápidamente. Tu infelicidad surgió de un deseo de explorar algo nuevo. Anhelabas aprender y crecer de una manera diferente. No hay manera de hacer que eso suceda con tu empleador actual. Lo que significa que, una vez que la emoción de la promoción y la novedad de los diferentes trabajos se desvanece, regresas de vuelta al punto de partida. Frustración. Y entonces, recordarás por qué trabajar para otra empresa podría ofrecerte nuevas oportunidades y era la mejor manera de arreglar tu infelicidad. Te darás cuenta que quedarte significaba que tomaste un soborno. Te vendiste por el camino fácil. La oportunidad de crecimiento comienza donde termina tu zona de confort - y lo dejaste pasar.
  4. Finalmente, renunciarás... y habrás quemado dos puentes. A medida que vuelvas a sentirte infeliz en tu puesto, mostrarás tu infelicidad y disminuirá tu rendimiento. O, encontrarás otro nuevo trabajo y te irás. De cualquier manera, tu empleador va a pensar: "¡Qué pérdida de tiempo el ofrecerle incentivos para quedarse." Ese será el final de tu relación de trabajo con ellos, tanto ahora como en el futuro.

NOTA: Estoy seguro que estás pensando en algunos: "qué pasaría si". Puedes pensar en diferentes escenarios todo el día. Sí, las cosas podrían haber sido diferentes - si cada lado hubiera hecho las cosas de manera diferente. Pero, no lo hicieron. Es por eso que, si renuncias, y el empleador te pide que te quedes...

Debes considerar esto:

Cuando renuncias y tu empleador te pide que te quedes, puedes decirle esto:

- Me siento honrado y agradecido de que le parezco suficientemente bueno, para decirme que me quede. Sin embargo, tengo que irme y probar algo nuevo. Puede que cometa un error. En cuyo caso, me comprometo a ponerme en contacto con usted, admitir mi error, y preguntarle que puedo hacer para ganarme un puesto aquí de nuevo. Y, si me encanta, me gustaría aún permanecer en contacto con usted. Debido a que con suerte, voy a aprender algunas cosas que pudieran hacerme un mejor recurso para futuras oportunidades aquí. Me gustaría volver algún día y traer aún más valor a la empresa.

Valida tu profesionalidad mostrando cómo eres responsable de tus acciones. También sé humilde y encuentra una manera de mantenerte en contacto con aquellos que te ayudaron a llegar a donde estás.

Uno nunca sabe cuando volverán a trabajar juntos. Los tiempos han cambiado. Es un mundo laboral pequeño. Podrían trabajar juntos de nuevo. Recuerda que: "Todo trabajo es temporal".

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Etiquetas: Administración de Empresas, Emprendedores

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